Ecce Homo de Borja

Ecce Homo, estrella de Halloween

La capacidad del ser humano para parodiar su propia desgracia no conoce límites. Cuando apenas faltan unas semanas para la celebración de Halloween, hay un disfraz agotado en todas las tiendas de los cincuenta estados americanos: el de Ecce Homo de Borja, la fallida restauración de Cecilia Giménez en el Santuario de Misericordia. Tal ha sido el alcance de la noticia, que el transformado fresco zaragozano se ha convertido en objeto de culto al otro lado del Atlántico. De catástrofe cultural a icono pop.

Cada 31 de octubre, los americanos hacen de su fiesta más internacional todo un homenaje a la más controvertida actualidad, en muchas ocasiones no exenta de polémica. El pasado año el disfraz que causó sensación fue el de la malograda cantante británica Amy Winehouse. Otro juguete roto que lleva años facturando en las tiendas de disfraces es el de Michael Jackson en todas sus versiones. Sadam Hussein y Bin Laden también hicieron pole en la noche de los muertos los respectivos años de sus fallecimientos.

Pero no todo son defunciones. La extravagante Lady Gaga tambén se cuela en el ranking de celebrities que dan “miedo”, así como el actor Charlie Sheen, cuya careta se agotó en toda América tras sus escándalos de sexo y drogas. En 2009 hizo estragos el disfraz de inmigrante ilegal, y entre las mujeres, el de anoréxica. ¿Se imaginan al rey del pop bailando junto a los sepultados mineros chilenos en el videoclip de Thriller? Pues fue el atuendo más vendido en 2010.

Michael Jackson en Thriller

Michael Jackson en Thriller

Cada año más de 170 millones de estadounidenses celebran la noche de los muertos y cada ciudadano destina una media de 80 dólares entre disfraces, decoración y dulces. Las calabazas, las brujas y los zombies han dejado paso a personajes de carne y hueso que satirizan la más dramática realidad. Disfraces, chistes, montajes en las redes…, el ser humano se empeña en hacer gracia de su desgracia.

Este año le toca al fresco zaragozano sufrir las inclemencias de la mofa. En el ámbito nacional, los souvenirs arrasan en las proximidades al templo de Borja, los montajes fotográficos campan a sus anchas por la red, y el ingenioso merchandising ha sacado de la crisis a más de uno. Los derechos de autor siguen en tela de juicio, de momento Cecilia no ve ni un céntimo… más que un trato, le han hecho truco. Y es que la buena mujer ha tardado en ser consciente de que su atroz restauración ha generado millones de euros… y de dólares.

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