Zara

El imperio Inditex

El tercer hombre más rico del mundo asiste a la primera recesión de su negocio en la tierra que le vio nacer y crecer. Y es que la expansión internacional del grupo Inditex es lo que le ha llevado a multiplicar beneficios en los últimos años, mientras que en España sus ventas han disminuido. La “Zara china” es una realidad.

En sus humildes comienzos, la firma Zara se perfiló como una opción clara y única de diseño internacional a precio accesible. Los patronistas coruñeses tomaban su inspiración en las pasarelas internacionales: Prada, Valentino, Chanel…, estilo y calidad adaptadas al bolsillo de la clase media. Con Bershka, Stradivairus, Massimo Dutti o Lefties, entre otras, Amancio Ortega se hizo dueño y señor de la moda española sin invertir un céntimo en publicidad ni comunicación.

Pero el mismo boca a boca que catapultó al empresario al podio de Forbes comienza a restarle clientes nacionales en plena crisis económica. Mientras su más directa competidora, la barcelonesa firma Mango, ha decidido bajar sus precios un 40 % para hacer frente al crac español, casa Ortega se ha puesto por las nubes, … eso opina la gente de la calle, la misma que invadió sus boutiques en los 90.

Pero los discutibles precios no son la unica amenaza de la primera marca española. Silenciosa y firme, la empresa china Mulaya, hasta hace poco símbolo de mercado asiático de baja calidad y diseño cuestionable, multiplica vertiginosamente sus ventas con inspiraciones Inditex hasta un 70% más baratas. La “Zara china”, como ya es conocida, no sólo copia diseños españoles, su visión internacional también conquista al público femenino: en sus escaparates podemos ver una perfecta imitación de las sneakers de Isabel Marant. Zara también las tiene, pero cuestan más del doble.

Mulaya

Mulaya se asienta en España

De diseño y organización muy similares a los de Inditex, la cadena de franquicias china se ha hecho un hueco indiscutible en nuestro país. Detrás de Mulaya se encuentra una mujer, Lisa Pou, afincada en España y cuya identidad prefiere, de momento, mantener en el anonimato.

Por ahora no queremos crecer, tal y como están las cosas preferimos aguantar con lo que tenemos”, explica Pou cuando le preguntan por el éxito de su negocio. Pou aclara que la empresa ha sido fundada en España y para España, argumenta que no venden en ninguna otra parte del mundo y asegura que Mulaya no tiene establecimientos en China.

Pero no todo es asiático. Otro ejemplo de revolución en el mercado textil en nuestro país es la británica Primark, una cadena con precios muy asequibles asentada en centros comerciales, que se ha hecho hueco incluso en los blogs de las celebrities.

La misma filosofía que vio nacer al imperio Ortega es la que ahora azota en su propia casa. Nos lamentamos de que los chinos están destrozando nuestros negocios, pero somos los primeros en comprar y en llevarnos la producción al imperio del sol naciente. En época de crisis hay que agudizar más que nunca los sentidos para saber atraer a unos españoles dispuestos a apoyar la marca España, pero que ahora mismo lo que necesitan es llegar a fin de mes.

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