Vogue 1929, 1964 y 2011

Vogue 1929, 1964 y 2011

A pesar de que tan sólo han transcurrido 12 años del nuevo siglo, la diferencia entre la moda del XX y del XXI es indiscutible. La influencia bélica, la manufactura y los carteles de las décadas han cedido paso a las tendencias fugaces, a los blogs y a las compras por internet. Sin embargo, como dijo Christian Lacroix:  “La moda sigue un ciclo edípico, los diseñadores tienen nostalgia del glamour de su infancia”

A principios del siglo XX, París era la capital de la moda. El mundo occidental se vestía a las órdenes de Coco Chanel y Paul Poiret hasta que la Segunda Guerra Mundial obligó a Estados Unidos y a Inglaterra a marcar sus propias tendencias debido al aislamiento francés.

Hoy, en la era digital, la moda no conoce barreras. Internet permite a mujeres y hombres disfrutar del prêt-à-porter en cualquier rincón del mundo. No obstante, parece que los desfiles de Nueva York, Milán, Londres y París siguen siendo citas obligadas e ineludibles para mostrar y dictar tendencias.

60 años separan a este Balenciaga y Elie Saab

60 años separan a este Balenciaga y a este Elie Saab

En el XX, los patrones marcaban los estilismos de toda una década, como es el caso de la embriaguez de los años 20, el austero vestuario de las posguerras o los rebeldes años 60 y 70. La incorporación de la mujer al trabajo dio lugar a las botas y los trajes masculinos, los años dorados de Hollywood al volúmen y los vestidos red carpet. En el siglo XXI, las siluetas varían en apenas dos meses. ¿Creatividad express al servicio de la moda? No, marketing. 

La fabricación en cadena puso al alcance de cualquier clase social un infinito abanico de diseño, pero en el tecnológico 2012 toda mujer aún sueña con un traje a medida en el atellier de la Rue Cambon, el vestido nupcial de Grace Kelly, un descenso por la escalera del avión a lo Jackie Kennedy o un desayuno frente al neoyorkino escaparate de Tiffany´s.

En 1981, la casa Hermés retomó el diseño de uno de sus bolsos creados en 1892 y lo rebautizó con el nombre de Jane Birkin. En 2012, sigue siendo su best-seller

En 1981, la casa Hermés retomó el diseño de uno de sus bolsos creados en 1892 y lo rebautizó con el nombre de Jane Birkin. En 2012, sigue siendo su best-seller

Los diseñadores de hoy beben de las musas del pasado, buscan inspiración en las grandes agujas del siglo XX, no pueden evitar volver la mirada atrás. Belle Époque, ochentero, años 20, hippie, vintage… adjetivos que cuelgan de las perchas cada nueva temporada, que de nueva apenas tiene nada.

Hoy Charlize Theron es a Dior lo que Audrey Hepburn fue a Givenchy. Kate Moss es la reina de las tops como en su día lo fue Twiggy, los ángeles de Victoria´s Secret abanderan el cánon de belleza como ya lo hicieran las supermodelos de los 90 o las pin-ups.

Marketing, estandarización, difusión y globalización trabajan al servicio de un ente que forma parte de la Historia y que viaja constantemente a sus orígenes para seguir siendo lo que es: moda. Siglo XX y XXI no son tan distintos, simplemente se tejen con distintos hilos.