golondrinas

La generación española mejor preparada de la historia hace las maletas. Carreras universitarias, másters, idiomas, años de experiencia … un gran número de profesionales altamente cualificados se marchan de España en busca de un horizonte laboral que este país no puede ofrecerles. Más de la mitad no regresarán nunca. El éxodo de talento es una realidad insalvable por una nación en crisis que llegará al 26% de desempleo en 2013

Pablo es ingeniero en telecomunicaciones y habla perfectamente inglés y francés. La multinacional para la que trabajaba ha cerrado su sede en Madrid y actualmente sólo puede buscar empleo cualificado en los Países Bajos. Cada semana realiza varias entrevistas por Skype.

Silvia es periodista con dilatada experiencia en televisión y habla cuatro idiomas, pero a sus 34 años sólo le ofrecen prácticas como freelance por 600 euros al mes. Prepara su marcha a Santiago de Chile, donde cuenta con varias ofertas de empresas contactadas a través de la red LinkedIn.

Raúl es médico nuclear y la financiación de su proyecto de investigación le ha sido denegada en España, mientras que en Estados Unidos cuenta con tres sponsors. Espera la tramitación de su visado.

En 2011 y 2012 han salido de España un total de 927.890 personas y sólo en el último año la emigración ha aumentado un 21,6%. La precariedad de los escasos empleos ofertados en la actualidad no permite una calidad de vida aceptable a jóvenes y no tan jóvenes. La frustración personal y profesional se ceba especialmente en aquellos que han invertido esfuerzo y dinero durante varios años de su vida para dedicarse plenamente a una convencida vocación.

Old paper world map

En España, el periodismo ha sufrido la mayor debacle de su historia. Según el observatorio de la FAPE,  desde el año 2008 han perdido su empleo casi 10.000 profesionales de la comunicación y han cerrado 197 medios 

La denominada “generación perdida” supone un grave freno al desarrollo del país, que asiste a una descapitalización de talento que tendrá graves consecuencias en el futuro. ¿Qué solución hay para estos profesionales? ¿Cómo frenar el éxodo de trabajadores cualificados, formados durante décadas en centros públicos? La mayoría se marcha sin billete de vuelta.

No obstante, la emigración no es un camino de rosas. Los jóvenes que deciden abandonar su país renuncian a sus familias, amistades y raíces, sin garantía de que en el extranjero su triunfo esté asegurado. Son muchos los que fracasan. Pero ante las terribles previsiones para 2013, hacer las maletas se presenta como la única opción de futuro. “Si me marcho renuncio a ver mi familia, pero si me quedo en España jamás podré formar la mía propia. Merece la pena apostar“, afirma Rosa, que perdió su empleo por un ERE en 2012.

Tras intentarlo todo, la “generación perdida” no puede permanecer de brazos cruzados ante las pesimistas previsiones para el empleo y el desarrollo en España. Como cantaba Nancy Sinatra, “these boots are made for walking”.

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