daigou China, el gran gigante asiático principal exportador de lujo, sucumbe ante un nuevo tipo de e-commerce en alza: las daigou. Adolescentes que adquieren artículos de firmas de alta gama en sus países de residencia europeos para revenderlos después a través de páginas webs hasta un treinta por ciento más baratos

El sintagma chino daigou (taiko) significa “comprar en nombre de”. Así se denomina al fenómeno de e-commerce espontáneo que crece como la espuma en China y contra el que las marcas de lujo tienen, de momento, la batalla perdida. Docenas de adolescentes chinas pasean cada día sus bolsas de marca por las millas de oro europeas por encargo de sus clientes.

daigou web

El método es sencillo: se elige el artículo en la web, se realiza el pago, las daigou lo adquieren a un precio más barato y lo envían al cliente, previo paso por el tax free. La rebaja no admite competencia: un margen del 30 % que otorga suculenta rentabilidad a comprador e intermediario, concedido por los altos aranceles e impuestos de perfumes, ropa y accesorios que ostenta el gigante asiático.

Chanel chinese take away bagPrada, Louis Vuitton, Gucci, Salvatore Ferragamo, Chanel… al traspasar las aduanas orientales, las firmas de lujo deben incrementar los precios de venta a un público adicto a los logos caros, inaccesibles para la gran mayoría de la población asiática.

En apenas unos meses, las daigou se han hecho con el mercado del lujo en Asia, un emergente servicio de e-commerce que también se extiende a Japón y otros países como Singapur y Malasia. Fuera de la legalidad, estas auténticas mujeres de negocios obtienen ganancias que les permiten desde pagarse los estudios hasta comprarse bolsos de Hermés.

En Europa, las grandes marcas tratan de limitar a estas compradoras anónimas en favor del mercado asiático, pero nada puede frenar esta destreza de venta online. Por otra parte, compensa mirar para otro lado: sólo en España, en plena crisis económica, las ventas de artículos de lujo han aumentado más de un 25% debido exclusivamente al mercado chino. Y es que ya se sabe: el dragón viste de Prada.